Se pone en duda la doctrina de la iglesia Elim.
En estos días posteriores a la tragedia de la Málaga, donde murieron 31 personas de la iglesia protestante Elim, han surgido editoriales y columnistas manejando la misma tesis que yo manejo: que la gente del autobús prefirió orar y esperar intervención divina antes que hacer tratar de salvar la vida por si mismos. Editoriales como los de La Prensa Gráfica ponen en duda el tipo de adoctrinamiento que se le da a la gente en el seno de estas iglesias.
Por supuesto que la iglesia Elim no se ha quedado callada, como debería hacerlo según su fé, y ha convocado a una conferencia de prensa con testimonios de testigos y declaraciones del Pastor General. Sin embargo me llama mucho la atención que el relato del Pastor General Mario Vega, quien nunca estuvo ahí sino que estaba seguro en su lujosa casa de los suburbios, sea diferente en mucho aspectos a lo narrado por el joven Fabricio, único sobreviviente de la tragedia.
Para comenzar, Vega asegura que la corriente arrastró el autobús aun funcionando y que el agua subió en cosa de segundos; pero el relato de Fabricio cuenta que el motor se ahogó con el primer golpe del agua, el conductor puso el freno de mano y pasaron 5 minutos antes de que el agua colmara el vehículo y que su amigo Melvin salio y entró 3 veces antes por las ventanas en ese lapso. De hecho, si el agua hubiese subido tan rápido los ocupantes no habrían podido llamar a sus familiares y Melvin y Fabricio no habrían podido salir para tratar de hacer algo.
Y otra cosa importante es que el gran ausente en las conferencias fue el propio Fabricio, cuyas palabras tienen más fuerza y credibilidad que las del mismo pastor Vega. Ante este tipo de cosas uno no puede menos que dudar y preguntarse que tratan de encubrir. Me temo que a estas alturas los dirigentes de la iglesia le han lavado el cerebro al valiente joven haciendo le creer que los demás no podían hacer nada por salvarse y que lo mejor era orar. Realmente me daría mucha tristeza escuchar futuras declaraciones del joven diciendo "mis hermanos no podían hacer nada más que orar". Sin duda me daría mucha pena, luego de ver con que serenidad y lucidez contó su historia apenas unos minutos después de que todo había terminado.
Todo esto saca a la luz el tipo de doctrina conformista y pasivas que iglesias como la iglesia Elim enseñan a sus feligreses y los pone en tela de juicio frente a todo el pueblo; pero, lo que estoy seguro que más les preocupa, es que pone en peligro su control sobre aquellos que no son fanaticamente devotos y la imagen que de ellos tienen las personas que están fuera de su rango de influencia. Pone en peligro su reputación y la fe de sus seguidores.
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