Entre cambiar y preservar lo que somos
En este nuestro mundo moderno se ha vuelto habitual afirmar que quien no cambia se estanca y finalmente desaparece. Sin embargo esto no es del todo cierto, existen aspectos de nosotros que nunca cambian, y en ocasiones es mejor así. Lo que hacemos es que simplemente los ocultamos en lo más ondo de nuestro ser, los envolvemos cuidadosamente en una tela obscura, los sujetamos con un buen cordón, le hacemos un fuerte nudo, los guardamos en el fondo de nuestro baúl de los recuerdos y fingimos que nunca existieron; o, en el mejor de los casos, que ya son cosa del pasado.
Me ha movido a esta reflexión mi experiencia personal, hace mes y medio un antiguo y querido amigo se comunicó conmigo y me invitó a formar parte del grupo de ninjutsu que estaba por formar, dado que ya es cinta negra... Y algo dentro de mí se revolvió en su envoltura. Yo tenía varios años de no entrenar (francamente no estoy seguro de cuanto pero no son menos de tres años) y tenía mis reservas, dudaba poder ponerme a la altura después de tanto tiempo, sobre todo al tener presente el nivel que había alcanzado en el período de plena actividad... y el orgullo que alguna vez sentí por ese nivel de capacidad. Era como enfrentar a un viejo soldado con el recuerdo de sus victorias en el campo de batalla.... y hay estaba mi error...
Hablando con mi viejo compañero de entrenamiento, quien ahora era mi maestro, y luego con mi hermano, me di cuenta que todo este tiempo he estado negandome lo que soy, y puede que en parte eso sea lo que ha minado poco a poco todo mi autoestima. Es querer ser mercaderes o políticos, aunque en realidad somos guerreros, pero realmente creemos que somos mercaderes, porque creemos que ya no somos guerreros, que eso es cosa del pasado.
Pero un día, por una u otra razón, abrimos nuestro cofre de los recuerdos, encontramos ese paquetito y comenzamos a sacar una por una nuestras pertenencias, vestimos nuestro uniforme y nos queda perfectamente, contemplamos nuestras inginias y recordamos su significado, blandimos nuestra espada y reconocemos su peso, vemos en nuestro cuerpo las cicatrices y sabemos quien o que nos las hizo, vemos nuestras manos y recordamos las cicatrices que nosotros mismos dejamos. Lentamente nos damos cuenta que ese paquete cuidadosamente guardado no representa lo que fuimos, sino lo que somos, y nos damos cuenta que todo este tiempo estuvimos engañandonos a nosotros mismos.
Sin embargo, y sin duda, no es nada fácil. Yo tengo el enorme defecto de inclinarme a vivir en el pasado, un enemigo, junto a otros tanto o más temibles, contra los que tendré que luchar fuertemente durante un buen tiempo, y para mí ponerme de nuevo el uniforme, (que por cierto aún me queda perfectamente como cuando me lo hice fabricar manufacturar hace más de 5 años) tomar las posturas de entrenamiento y dar y recibir las técnicas, fue revelador, pues me di cuenta que aun se pelear y aun estoy en excelente condición (un punto a favor para mi autoestima). Pero quiza lo más dificil sea entender que, cuando volteamos nuestra mirada hacia atrás, ese sendero que vemos no es lo que fuimos sino lo que nos ha hecho ser lo que somos y, sobre todo, que debemos ser fieles a nosotros mismos para poder ser felices, pero para ser fieles a nosotros mismos, primero debemos saber quienes somos.




Comentarios sobre Entre cambiar y preservar lo que somos
Yo sólo creo en ser, ser todo lo que soy, todo lo que estoy siendo...
P.D. Sé todo lo que eres, sé todo lo que seas...
gracias por el comment, duhamel...
aunque no lo entendi mucho XD! pero gracias de todos modos ^^
No dice el dicho que mas vale malo conocido que bueno por conocer??? jejejejje
Un saludo.
Qué rico es re-conocernos, cierto? Como dice Duha, sé y vive lo que eres, es lo único que realmente vale la pena, es lo único que realmente es nuestro y nos define. Un beso, Ifri!