Autobus es arrastrado por un rio desbordado con 30 pasajeros abordo
Anoche, en medio de una de las lluvias más intensas que ha tenido El Salvador, un autobús ocupado unas 30 personas fue arrastrado por la desbordada corriente del río que pasa por la ciudad capital. Todos eran miembros de una iglesia protestante, conocida como Iglesia Elim, quienes regresaban de su culto semanal hacia sus hogares.
Una noticia realmente impactante, especialmente después de ver las fotografías de como quedó el autobús, al ser aplastado por la fortícima corriente de agua contra el pilar de un puente que cruza el río. Ese pedazo de chatarra retorcida que ven en la parte de abajo de esta fotografía era el autobus cargado de pasajeros.
Una reportera del periódico electrónico ElSalvador.com, Claudia Zaldaña, estaba en el lugar justo cuando todo pasó, he aquí algunos segmentos tomados de su nota:
"La lluvia arreciaba. Cuando pasamos junto al puente de la 17 Avenida Sur, vimos que el río amenazaba con desbordarse. Aquello era impactante....
Fue entonces cuando observé un bus amarillo atrapado por el agua. El nivel era alarmante, llegaba casi hasta el techo el automotor. Me sobrecogí cuando leí en el bus la inscripción: "Cristo viene pronto", y sentí que se me erizó la piel....
Aunque estábamos a una cuadra del bus, vi cuando dos jóvenes subieron al techo del vehículo y comenzaron a hacernos señales y gritaban auxilio....
Me quedé paralizada ante lo que vino después. Uno de los jóvenes que estaban sobre el techo del bus saltó hacia el muro de una casa cercana.
Unos segundos después el bus comenzó a moverse...."
Solo uno de ellos sobrevivió, un joven de 16 años llamado Fabricio Hernández, a quien la reportera vió saltar hacia el techo del taller. En sus declaraciones a los medios relató la dramática anécdota de su escape del bus mientras era arrastrado por las aguas:
"Íbamos en un bus de la Ruta 5.
Justo cuando pasamos por una ex gasolinera nos alcanzó una repunta y el motor del autobús se ahogó. El motorista metió el freno de mano para que el agua no nos arrastrara. Después de tres minutos el río comenzó crecer mucho y nos empezó a arrastrar. En ese momento nos subimos al techo con Melvin, el me ayudó a salir, y cuando nos estaba llevando intentamos saltar a una casa cercana para que nos ayudaran.
Sólo yo pude saltar del autobús.
Las personas que me auxiliaron me dieron un lazo, nuestro plan era amarrar el bus para que no se siguiera moviendo; pero la corriente del río ya estaba muy fuerte y éste se reventó. El agua arrinconó el bus contra un poste y luego se comenzó a resbalar en diagonal y de ahí cayó al río.
En el bus iban aproximadamente de 25 a 30 personas. Iban niños, ancianos. Creo que habían niños de brazo, de unos tres o cuatro años. Veníamos de la iglesia Elim.
Cuando el agua empezó a meterse en el bus todos comenzaron a orar, a pedir; y solo a Melvin y a mí se nos ocurrió salir por la ventana, queríamos ver que se podía hacer".
Después de esto, el valiente joven Fabricio no supo más del autobús, ni de su amigo Melvin, cuyo apellido no recuerda, quien le ayudó a salvar la vida. Gran parte del vehículo fué encontrado un kilómetro río abajo, en las condiciones que las fotos describen. El resto fue encontrado algunos kilómetros más allá, igualmente destruido. La mayoría de las victimas eran familias completas, padres e hijos que regresaban del oficio religioso, todos juntos.
He querido resaltar la última parte de la historia de Fabricio porque ha sido la parte que más me ha impactado. "... Todos comenzaron a orar, a pedir; y solo a Melvin y a mí se nos ocurrió salir por la ventana, queríamos ver que se podía hacer".
Me parece increible que toda esa gente haya perdido el sentido común y en una situación tal haya optado por orar en lugar de tratar de salvar sus vidas por sus propios medios.
¿Acaso esperaban que Jesús en persona apareciera y, en medio de luces y cornetas, levantara el autobus de las aguas? Me temo que sí, estoy totalmente seguro de que esta pobre gente, alienada por la religión, esperaba que las aguas milagrosamente se abrieran pasando alrededor de ellos sin hacerles nada, o que la lluvia parara de pronto y el río se secara para que ellos salieran ilesos.
Me atrevo a decir que merecían morir, siendo tan incapaces de luchar por su preservar su propia vida, dudo mucho que el Gran Arquitecto Del Universo haya querido mover un dedo para salvarles. Me entristece mucho darme cuenta hasta que punto ha llegado la idiotización generada por el fanatismo religioso, hasta hacernos olvidar nuestros propios instintos de supervivencia.
Y sin embargo, declaro mi admiración y respeto por los valientes Fabricio y Melvin, quienes a su corta edad fueron los únicos lo suficientemente inteligentes como para entender, de inmediato, que debían salir del vehículo lo antes posible; y además fueron lo suficientemente nobles como para hacer hasta el último intento por salvar a sus compañeros, quienes perecieron víctimas de su propia fe ciega y distorcionada.
Información y fotografías tomadas de El Salvador.com. Pueden leer las notas completas aquí:





